Artículos de intéres

 AMORES QUE MATAN

 
Mtra. Rocío Estela López Orozco
Perito en psicología forense
Tribunal Superior de Justicia del D.F.
 
La psicología es la ciencia de la conducta, para los psicólogos es importante conocer la dinámica entre el manejo de los procesos mentales, conocidos como cognición y las emociones que son los que llevan a las personas a actuar de determinada forma, por tanto buscamos la conexión entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.
 
A través de la participación de esta ciencia en el ámbito forense, se trabaja con casos donde esta condición lleva a las personas a verse involucradas en un juicio por haber transgredido las normas sociales y por tanto, el juez solicita la participación de un experto en conducta.
 
Lamentablemente, las relaciones interpersonales no siempre se llevan a cabo de la mejor manera, especialmente en lo que respecta al ámbito amoroso, de hecho, la elección de la pareja no es una cuestión azarosa, intervienen una suma de complejos mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que se interrelacionan entre sí influyendo en nuestra decisión así como en los sentimientos experimentados.
 
       Participan 3 grandes componentes de la actividad psicológica:
 
— la volitiva (voluntad),
— la cognoscitiva (inteligencia) y
— la afectiva: sentimientos, emociones, el ánimo y los afectos.
 
Los cuales nos llevan a enamorarnos, el enamoramiento es la fuerza o impulso que nos lleva hacia el otro y lo convierte en una persona especial, esta interacción no siempre se da de la forma esperada, lo que provoca decepciones posteriores y en ocasiones un distanciamiento doloroso, cuando no se puede llegara a acuerdos.
 
El noviazgo sería una primera etapa que conduce a pensar en el matrimonio, el cual continua siendo una parte importante de la institución social y jurídica aunque actualmente haya cambiado su visión y objetivos, pues su definición etimológica implica, el derecho que tienen las mujeres para poder ser madres dentro de la legalidad.
 
El común de las personas espera que esto ocurra como en las telenovelas y cuentos de hadas, se busca ser feliz para siempre, sin embargo, la propia dinámica de interacción en la convivencia diaria provoca reacciones que no siempre resultan ser las mejores. Lo ideal sería que las parejas afrontaran sus problemas con flexibilidad, empatía y deseo de encontrar soluciones, pero resulta más frecuente lo contrario, asumen actitudes hostiles, culpabilizadoras, de evitación y de negación de las dificultades lo que los conduce a manejar sus relaciones en forma destructiva.
 
Las consecuencias pueden llegar a ser muy graves, encontrándose 3 opciones:
  
— que un miembro de la pareja mate al otro,
— que uno se suicide o muera naturalmente y
— que cada uno haga su vida independiente por separación o divorcio.
 
El término de una relación de pareja genera mucho estrés y dolor, sin embargo, hay dos condiciones en las que lo más sano es terminarla, cuando es perjudicial, porque no hay entendimiento mutuo y cuando hay pobreza emocional, tedio, aburrimiento
 
En ambos casos se detectan 4 factores importantes de analizar, la dependencia, la fusión (parejas muégano, que no pueden estar separados ni un minuto), el desencanto y la posesión. Cuando esto ocurre, se puede generar pérdida de interés e insatisfacción por un lado y por el otro, puede conducir a los celos, que en su extremo más drástico culmina en el homicidio.
 
CELOS
 
Constituyen una pasión que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad (real o imaginada) de la persona amada.

Como puede verse en el cuadro anterior, las emociones en us mayor grado d eintensidad se convierten en pasiones con sentimientos negativos que pueden derivar en reacciones inadecuadas como puede ser el homicidio.

 Cuando esto ocurre, se debe generalmente a la aparición de los celos patológicos, los cuales pueden ser de 3 tipos, siendo factible las combinaciones de cualquiera de ellos

  •  Pasionales: inseguridad de perder a la persona querida y envidia de que pueda ser disfrutada por otra persona.
  •  Obsesivos: pensamientos, imágenes o impulsos mentales, son involuntarios, al ser percibidos como amenazantes provocan ansiedad y malestar significativo.
  •  Delirantes : convencimiento erróneo debido a una forma inadecuada de interpretar la realidad externa que tiene un origen patológico.

 

 Cuando se habla de un homicidio pasional, hay diversos factores que convergen provocando una reacción violenta y éstos pueden ser: los celos patológicos, actitudes de hostilidad, la ira y el abuso de alcohol. Esta conducta va a dirigirse contra la pareja o expareja,  bajo los efectos de una gran tensión emocional que enturbia la conciencia y que tiene como causa fundamental los celos patológicos. Esto se debe principalmente al mecanismo psicológico que se inicia y que provoca la pérdida de control, como pude verse en el siguiente cuadro:

Esta violencia se relaciona con una sensación de impotencia, al sentir que no hay otra forma de resolver sus problemas, se convierte en una psicopatología del poder donde la inseguridad personal, la dependencia, la desconfianza, la baja autoestima y los déficits de habilidades sociales juegan un papel primordial.

  • El asesinato entre parejas ocupa el 5° lugar en homicidios en el D.F.
  • Riñas
  • Ajuste de cuentas
  • Venganza
  • Robo
  • Pasionales
 
El principal motivo de estos homicidios es la infidelidad (real o imaginada), asociada con la celotipia. Se cometen alrededor de 900 homicidios por año, observándose que aproximadamente el 20% son pasionales. Los métodos más utilizados son las agresiones por arma blanca, los traumatismos por golpes y la asfixia por estrangulamiento.
 
Para que una situación de esta naturaleza se lleve a cabo, se dan algunos factores de riesgo importantes de considerar y que se manejan en relación a las mujeres por ser quienes han resultado víctimas más frecuentes: llevar más de 10 años de relación, haber recibido malos tratos físicos habituales, incluidas amenazas de muerte y haber decidido abandonar a su agresor.
 
 
Posterior a la comisión del homicidio, el agresor asume una de estas dos posturas: se espera en el lugar y se entrega a la policía o se suicida, esto ocurre porque cognitivamente piensa que la víctima es la culpable de su reacción y que ésta era la única forma de evitar futuros rivales.
Las mujeres también llegan a manifestar estas conductas, solo que lo llevan a cabo de una forma distinta, pues aplican violencia psicológica, especialmente cuando la relación se vuelve asimétrica y es ella quien tiene una posición de poder sobre el varón, como cuando tiene un mejor trabajo, mejor ingreso o está más preparada académicamente, propiciándose actitudes de hostilidad hacia su pareja (reproches, insultos, amenazas), comentarios de desvalorización  (desprecio de las opiniones, de las actividades que realiza, del cuerpo de la víctima), indiferencia (falta de atención a las necesidades afectivas y a los estados de ánimo).
Estadísticamente, es menos probable que una mujer reacciones con violencia física, por eso hay menos mujeres internas en los centros de reinserción social, sin embargo, las que sí lo hacen se encuentran la mayoría de los homicidios de lactantes y niños, la mayor parte de los malos tratos físicos a menores y la cuarta parte de los abusos infantiles. Infringen el 50% de la violencia contra los hermanos y los ancianos así como de las agresiones contra parejas.
Las agresoras femeninas son más exitosas, cuidadosas, precisas, metódicas y tranquilas al cometer conductas homicidas, tienden a utilizar un mecanismo específico como veneno, inyección letal o sofocación, observándose que los homicidios perpetrados por mujeres son ejecutados con mayor saña, algunos autores han observado que esta manifestación de crueldad es una forma de reacción contra la resistencia y los obstáculos de la vida inherentes a su condición femenina.
HOMICIDIO DE LOS HIJOS
La relación conflictiva en la pareja los lleva a involucrarse en una lucha de poderes en la que es difícil no involucrar a los hijos y, lamentablemente incluso a matarlos con el fin de provocar un daño irreparable en el otro debido a su deseo de venganza por haberlo dejado o engañado.
Uno de os casos que se dieron a conocer a la luz pública y del cual incluso se hizo una película fue el de LUZ,(película: los motivos de Luz), una mujer que mata a sus hijos después de haber vivido varios años con una pareja violenta. Fue un caso controvertido pero ella alcanza su libertad al obtener beneficio preliberacional después de 10años 11 meses de prisión.
Es lamentable que algunas mujeres maten a sus hijos porque piensan que estarán mejor muertos que viviendo en un ambiente violento.
 
Las formas de ejecución más comunes en estos casos son:
  • Sofocación
  • Estrangulación
  • Sumersión
  • Fracturas por golpes
  • Heridas
  • Quemaduras
  • Envenenamientos 

 

En el caso de los varones el homicidio de sus hijos representa la máxima destrucción de su pareja, reflejan el amor a sus hijos colocando los cuerpos en condiciones cómodas o que les generaban agrado a los niños, como en un altar o, esconden los cuerpos, en ocasiones mutilándolos para evitar la identificación y provocar un mayor sufrimiento a su pareja.

 

Las características de personalidad que a la valoración psicológica se encuentran en estos casos, son las siguientes:
  • Inmaduro
  • Dependiente
  • Necesidad de reconocimiento, afecto y protección
  • Hostil y agresivo; no mide las consecuencias de sus actos
  • Autoestima baja
  • Inseguro
  • Emocionalmente inestable
  • Problemas de adicciones
Sumado a lo anterior, es importante en la evaluación pericial, detectar los componentes de la personalidad criminal, los cuales pueden haber favorecido la manifestación de violencia, los cuales son el egocentrismo (incremento de la valía personal), la agresividad, la labilidad (inestabilidad de las emociones) y la indiferencia afectiva (ausencia de culpa).
BIBLIOGRAFIA:
Barrón, M. Violencia. Editorial Brujas. Argentina, 2006.
García López, E. Fundamentos de psicología jurídica y forense. Editorial Oxford, México, 2010.
Giraldo, R. Violencia Familiar. Editorial Universidad del Rosario. Colombia, 2009.
Manrique, R. ¿Me amas? Editorial Pax, México, 2009.
Navarro, R. Yo te adoro y tú me lastimas: los hombres que hieren sistemáticamente a las mujeres. Pax, México, 2008.
Pérez, C. Parejas en conflicto. Paidós, Barcelona, 2006.
Riso, W. Amores altamente peligrosos. Grupo editorial Norma, Colombia, 2008.

 

 
 
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